viernes, 30 de mayo de 2014

“Cuando Alguien se va en Paz”





“Cuando Alguien se va en Paz”



 A mi abue:

Recuerdos son lo que tengo de ti, hoy te vas y nos dejas con paz y en paz, hoy y no puedo decir inesperadamente se ha ido mi abuela porque no ha sido de esa forma, lo esperábamos, pero se ha ido a un bello lugar, de eso no tengo ninguna duda. Alguien como ella no puede ir a otro lugar sino a este, un lugar habitado por la paz.

Recuerdo cuando nos despedimos, pero eso no quiero recordarlo tanto, quiero recordar tu vida, una gran vida. Viviste como una gran mujer, fuerte, sensible, acomedida, servicial, honesta, y sobretodo trabajadora.
Todos los días te parabas temprano, a las 5:30, mi abuela era una mujer disciplinada, al final tu cuerpo recibió un sin fin de ataques pero esos no llegaron nunca a tu alma porque tu alma estaba tranquila.
Su vida era de admirarse, con todo y su edad nunca quiso irse con ninguno de sus hijos o con su hija, la única. Ni siquiera las dinámicas de las visitas te dejaban agusto, le gustaban las aves y en general todos los animales, sus bichitos.

Te debo y te debo mucho, me cuidaste mucho tiempo y la única manera de agradecerte era estando contigo las veces que podía, querías tu casa, siempre estar en tu casa. Dejas puros hijos de provecho y grandes en sus distintos ramos, sin duda ellos tienen una gran educación, pero la la más importante es la educación que les diste tú misma, esa, no se compra en ningún lado, ninguna escuela la da y es la de casa.

Yo sabía que el único modo que tenía de agradecerte el legado que nos dejas era estando contigo, en vida. Trataba de hacerlo, de tener momentos para mi contigo, esos me los llevo y son míos y de nadie más. Tu dulzura era algo que no se encuentra en cualquier esquina, esa es la misma que te hacía tener la calidad humana que te hacía afrontar la vida con valentía, coraje y con agradecimiento. Una mujer creyente, una mujer de fe.

Cocinera extraordinaria y abuela genial, consentidora hasta para el más exigente de los nietos, yo tu primero.

Me llevo tus risas, el recuerdo de tu respiración, tus bailes, tu alegría y tu forma de afrontar la vida, esa la quisiera adoptar de aquí en adelante.
Te admiro y te quiero mucho, cada que tenía oportunidad te lo decía de frente, porque en vida es cuando se hacen las cosas, de eso puedo estar satisfecho.
Me quedo en paz por que sé que tus enfermedades no te molestarán más, no a alguien como tú, esas estaban de sobra y es por eso que creo que te han llevado lejos, a un lugar hermoso, a un lugar de aves y cantos, de juegos y buena cocina.

Espero que nos veamos después y esa vez quiero ser yo quien cuide de ti cuando seas pequeña, pequeña en tamaño también pero grande en fortaleza, ella es mi abuela Luz.


H.

30/mayo/2014



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