CAPÍTULO 2
“LA
PROBLEMÁTICA O DISCUSIÓN EN CURSO”
TEMA: El Diseño Gráfico como posibilidad de
Objeto Artístico
Por Héctor
Montiel.
2.1 Origen de la
Discusión y Referencias
2.2 Consideraciones
Anteriores
2.3 Consideraciones
Contemporáneas.
2.1 Origen de la Discusión y Referencias
Anteriormente el mundo tenía otro ritmo de vida, en el cual
se reflejaba en todas las esferas que tuvieran que ver con el hombre y con sus
actividades.
El arte sobretodo ha visto como los tiempos ha cambiado, se
ha trabajado el arte desde siempre si se toma en cuenta esta actividad como
medio de expresión; digamos que el arte tiene más tiempo en uso y en existencia
que el propio diseño.
Los tiempos han cambiado mucho y en ambas actividades el
modo de trabajo ha cambiado, en las técnicas, la tecnología, los materiales,
las herramientas (por mencionar algunas).
En ambas actividades el modo en el que se implementaban los
avances eran más lentos, todo era muy distinto antes de la era digital.
En este capítulo lo que se intenta abordar son las
diferencias y los modos en que se ha visto el desarrollo de ambas actividades,
es por eso que a o largo del capítulo iré narrando los resultados de mi investigación
a modo de comparación entre el mundo y las visiones tanto del arte como del
diseño, para el cual hay que tomar y muy en cuenta que lo que existe
documentado y gran parte de la teoría del diseño proviene del mundo del diseño
industrial, de la visión de sus creadores, productores y teóricos.
Por un lado se tiene el perfil del artista, el cual es una
persona creativa por excelencia, sin embargo dentro de su personalidad se
pueden encontrar rasgos de tipo romántico visto desde la perspectiva de que
tienden a tener ideas subjetivas y de tipo absoluto, por un lado, por el otro,
el diseñador suele ser objetivo, racional y exageradamente lógicos, que tienden
a justificar todo lo que hacen, muchas veces de manera forzada. Todo esto en
opinión del diseñador y artista Bruno Munari.
El modo de trabajo de ambos creadores es diferente, pero lo
que cambia es la forma en que se crea, digamos los motivos por los cuales se
hace un trabajo. Como he mencionado antes, a mi parecer hay más coincidencias
que diferencias, quizás el secreto que envuelve este tema sea al mundo
académico en el cual se insertan ambas disciplinas, cuya convivencia se ha
separado en los tiempos actuales.
El diseñador desde un punto de vista de creador tiene por
objetivo la realización de una aplicación tanto estética como técnica, y si lo
vemos detenidamente la palabra estética tiene mucho de funcionalidad como lo es
el diseño.
Por otro lado si nos salimos del mundo del Diseño y del Arte,
la gente siempre ha tenido dificultades con el arte, por lo menos la gran mayoría,
que si bien con deficiencias cuenta con cierta educación, sería complejo si
tuviera educación de tipo estético o artístico. Es por eso que algunas personas
se preguntan ¿qué es el arte?, aunque siempre ha estado presente y a la hora de
enfrentarse al arte contemporáneo, se pregunta, ¿y esto es arte?, con lo cual
desde el momento en que el arte objeto hizo su aparición, la mayoría de las
personas interesadas entendieron aún menos o nada. Con esto la gente se siente
engañada, defraudada, siendo esto tan solo una parte de una interminable lista
de factores por los que el gran público si ha de acercarse, lo hace temeroso y
lleno de dudas. O peor aún que si lo hace y no está acostumbrado a este
acercamiento salga pensando que le han tomado el pelo y que jamás se acercará
de nuevo al arte.
Hay muchos factores por los cuales el arte ha sido
considerado como un tema elitista, pero
incluso en el diseño industrial ha sido también parte de su historia, en
un principio también solo llegaban a un público de élite, pero con el tiempo el
diseño ha llegado prácticamente a todos los sitios, es parte de la historia del
diseño desde su aparición como tal. El diseño gráfico siempre ha mantenido
contacto con el gran público ya que desde un principio ha sido pensado y
dirigido hacia este fin y con esa intención.
Desde luego que la creación es una característica del ser
humano, y muchos autores como Bruno Munari están de acuerdo con esto y de hecho
él nos dice: “cuando el hombre deja de crear deja de vivir”. Es algo tan fuerte
que llega a ser una necesidad y en este sentido todo lo que el hombre ha creado
lo ha hecho para beneficio de otros, incluso para sí mismo y esto sería el fin
del crear.
Siempre al artista se le ha considerado como un individuo
que crea obras únicas o piezas poco frecuentes y por eso su trabajo es estimado
con un alto valor dentro de la sociedad.
Trabaja de manera muy personal, intentando expresar – con un
lenguaje caracterizado siempre por un estilo propio- aquellas sensaciones que
nacen en él de acuerdo con los estímulos que recibe del mundo en que vive:
trabaja para sí mismo y para una elite
que le pueda comprender. 66
De esta forma el artista es visto como una especie de ser
especial que es capaz de expresar desde su interior un sinfín de temas,
sensaciones y sentimientos. Se mitifica su labor. Por ello lo que expresa no es
algo que todo el mundo pueda entender, si acaso la persona creadora y un
pequeño cúmulo de personas. Así es como se da el establecimiento de una elite
capaz de desentramar el intrincado mundo que envuelve al arte; en el pasado
esta elite se conformaba de las personas más importantes de una sociedad que a
su vez eran capaces de condicionar y al mismo tiempo de influenciar a los demás
miembros de una sociedad.
Algo que también se debe destacar es el hecho de que esta
misma sociedad
66 Munari, B.
“Artista y Designer”, en CALVERA, A. (ed.) Arte¿?Diseño. Nuevos
capítulos en una polémica
que viene de lejos,
Gustavo Gili, Barcelona 2003, p. 37.
influyente a su vez hacía uso de los artistas para quedar
inmortalizados en una obra
que les favoreciera lo más posible, teniendo como resultado
una obra que pudieran ostentar en sus propiedades y que quedara visible para
todo el público, haciendo
evidente su origen y el factor económico de presunción a la
hora de haber adquirido una obra.
Este entorno es importante si se quiere comprender a fondo
el fenómeno del arte
y del artista, son puntos que trataré más adelante pero en
este mismo capítulo.
La sociedad ha visto muy distinto al diseñador, de hecho el
diseñador industrial se ha ostentado como un proyectista con un sentido de la
estética que se involucra en proyectos multidisciplinarios, capaz de formar
grupos de trabajo para resolver problemas para los que haya sido solicitada su
ayuda. El diseñador gráfico conserva el sentido estético, sin embargo no todas
las veces hace equipo con alguien, mas bien se rodea de personas que le puedan
aportar o ayudar a llevar hasta el fin un proyecto, como es el caso de
proveedores.
Algo que es vital es que el diseñador hablando en un sentido
más amplio no se dirige a la élite como el artista común, sino al gran público,
a los consumidores que utilizarán sus productos o sus objetos.
La manera como trabaja el diseñador es algo que lo puede
definir en muchos sentidos, sin embargo el aspecto de trabajar en colectividad
lo hace permanecer en el anonimato; por mucho tiempo el diseñador ha
permanecido de esta forma. En la medida en la que un diseñador va siendo más
reconocido su trabajo se va cotizando de forma diferente, de hecho esto se
puede comprobar en el diseño industrial cuando ciertos diseñadores hicieron
muebles que por pertenecer a cierta firma o a cierto diseñador se vendían a
precios bastante elevados. Claro que depende mucho de la personalidad del
diseñador, porque es muy claro que si lo que se busca es reconocimiento y fama,
lo menos que se desea es trabajar en conjunto y permanecer en el anonimato.
De esta forma es que se dio paso al diseño de autor, mismo
que continúa hasta nuestros días y que se va haciendo una práctica de lo mas
común. Puedo ver en este caso un acercamiento más o un elemento común entre el
arte y el diseño.
Hubo una frase que acerca del trabajo en grupo Munari sigue
citando y que refleja mucho el modo de pensar y de sentir del diseñador
industrial, en la cual también se puede encajar al diseño gráfico:
“Aprender a trabajar en grupo, colectiva y
anónimamente, para aumentar la fuerza y disminuir el orgullo”. 67
Pareciera ser que el arte y el diseño pudo diferenciarse por
el sector al que iba dirigido su trabajo, es cierto, sin embargo hay que decir
que esto ha cambiado o que se ha incursionado desde hace un tiempo de un modo
diferente en ambas disciplinas. Por ejemplo, el arte ha incorporado al
espectador incluso dentro de la obra misma como es el caso de un performance o
una instalación. O el caso mismo del Arte Público que pretende integrar o ser
contemplado en otros espacios o en sitios como su nombre lo indica más públicos.
En el diseño ha ocurrido también de forma contraria, en el diseño de autor se
reducen los sectores y se vuelve de élite. Este incursionamiento hace que tanto
el diseño como el diseñador brinquen a la esfera de lo exclusivo, del sector
buscado y al que quieren dirigir su trabajo. Todo esto ha pasado y pareciera
que ambas prácticas han tomado fuerza desde sus puntos de vista particulares,
ya que cada uno de estos esfuerzos son hechos por un grupo específico del arte
o del diseño gráfico, digamos que son tendencias que han existido de forma
contemporánea pero que en la actualidad van despuntando como una tendencia a
tomar en cuenta por el número de adeptos tanto del lado de los creadores como
de los consumidores.
Hablando de las diferencias que siempre han caracterizado a
ambas esferas de creación, se puede abordar desde la perspectiva del
significado de la obra.
En el diseño no se tiene un significado mas que cumplir con
la función específica para la que fue encargada el trabajo a realizar, además
de que no se dedica de forma general a elaborar piezas únicas ni tiene
categorías artísticas en las cuales podría
67 Ídem, p. 39.
encajar su trabajo. Solo le interesa que la gente pueda
usarlo o que el mensaje sea
comprendido.
Existe una verdad sobre el arte, en la cual se tiende a dar
a una obra un significado en específico, ya sea de tipo filosófico, social,
político, religioso, moral y un largo etc. Con ello se puede decir que la obra
como tal lleva un mensaje en sí misma, pero algo que no sabe con certeza es si
su significado será recibido por el público.
El mensaje es un elemento tan importante para diferenciar
ambas actividades que de repente puede ser un factor decisivo a la hora de
separar ambas. Por lo menos hasta este momento ha imperado tanto que quienes
ubican a ambas disciplinas como actividades completamente separadas ponen de
antemano tanto el tema del significado como del mensaje. Un argumento decisivo
es esto mismo, el diseño gráfico siempre debe cumplir su misión comunicativa o
de lo contrario su ejecución es obsoleta. El arte no siempre tiene la intención
de comunicar, lo que si debe siempre es de transmitir.
Es este mismo tema el que hace del diseño un propósito en su
fin, ayudar al consumidor a tomar una decisión para el producto o el servicio
al que va a acceder. Es parte del elaborar un mensaje, tener la eficacia y la
asertividad que hará del diseño un elemento importante y decisivo.
Digamos que el diseño mantiene su elemento de funcionalidad,
es algo tan persistente y tan importante que es un argumento para que no haya
sido considerado dentro de una práctica artística. Cubre necesidades reales,
mientras que el arte se ha encargado de embellecer espacios, su función si se
puede establecer es de tipo ornamentario.
Desde el punto de vista cultural el artista si tiene una
formación académica tiene una escuela clásica, que con el tiempo si se decide
tendrá que romper en alguna forma para establecer su estilo y su aportación.
Aquí para el público se causa una ruptura, ya que el público tiene una
percepción del arte clásica en su mayoría, por lo tanto el mensaje se fractura
y se da la tan conocida incomprensión entre el artista y el mismo público.
Para el diseñador la cultura es algo que debe permanecer
dentro de él, como un elemento del cual pueda echar mano en cualquier momento,
de hecho es necesario si se quiere dar con un buen mensaje, debe establecer y
ser un enlace entre la persona que lo contrata y el usuario del producto o
servicio.
Culturalmente el diseñador tiene un papel importante pero
efímero, mientras que el arte de entrada pretende la estancia y la vigencia,
sin embargo ambos que pudieron pasar desapercibidos en su momento podrían en un
futuro saltar a la vista o pasar a ser un referente importante para la cultura,
ya sea de forma local o más internacional.
El artista tuvo secretos de oficio, las cuales adquiría por
su paso en el taller de algún maestro, para el diseñador ha sido distinto, se
proviene de una academia en la cual los conocimientos se comparten desde un
inicio, quizás si se considera al diseño gráfico con un nacimiento en la
ilustración de libros, de letras capitales, o de la misma imprente, podría
hablarse de un secreto de oficio adquirido de forma similar en los espacios de
trabajo. Además hay que considerar que en el diseño se tiene un espíritu de
trabajo en colectivo, para el cual es necesario que el grupo de trabajo esté
por lo menos al tanto de lo que se va a emplear para ejecutar un diseño,
hablando de técnicas, tácticas, materiales, etc.
Hay un aspecto en la expresión artística que el artista ha
logrado o por lo menos pretende hacerlo, ser reconocido por el estilo personal
que ha desarrollado, en el pasado ha sido tan importante que gracias a esto se
podía distinguir aparte del artista mismo, a la época, a su escuela de
procedencia y por fuerza una época en particular.
Para el mundo del diseño esto es válido en forma parcial,
pues no siempre es algo que se tome en cuenta a la hora de elaborar una
propuesta, lo que si es intencional es el estilo que se quiera adoptar, de tal
forma que esta mezcla en particular puede hacer un poco confuso el origen del
diseño en cuanto al estilo manejado. Es una herramienta que el diseñador maneja
y que está acostumbrado a intervenir para la intención de comunicación o
estética que se haya pretendido lograr.
Un artista desarrolla un estilo e incluso un lenguaje
propio, que hace que el valor comercial de su obra se dispare. A la hora de
comerciar con el arte estos elementos de reconocimiento pueden hacer incluso
que se atente con la obra o se intenten reproducciones falsas. Esto mismo hace
que los coleccionistas menos aptos o hábiles puedan sentirse competentes y
especular con el trabajo de cierto artista, siempre ha pasado esto, es una
práctica comercial normal en el arte.
Dentro del ambiente interno entre artistas y diseñadores es
también sabido que el diseñador sea visto con malos ojos, se argumenta que
trabajan para la industria y no para el arte. Es un factor tan relevante que
continúa hasta nuestros días, sin embargo como he comentado en el capítulo
pasado, el artista que ya es comercial también se atiene a pedidos o por lo
menos sabe lo que le puede funcionar comercialmente para sus ventas. Hay de
todos tipos y sin embargo, cuando un artista hace diseño, no puede desprenderse
de incrustar elementos propios o su propio estilo, es algo que no puede dejar
de lado; lo lleva en lo más profundo de su ser.
El carácter único y la irrepetibilidad de la obra en el
mundo del arte han sido una constante, sin embargo estas características no significan
ni validan el hecho de que al tenerlas se garantice contar con un producto
artístico. Por este lado el diseño si ha estado del otro lado completamente,
tiene tanto un carácter como un fin masivo, muchas de las veces las ejecuciones
son realizadas para exponerse en varios lugares, incluso para objetos que en
cada uno se llevará el diseño en sí mismo.
En el arte los que logran innovar han sido los que de alguna
y otra forma han sido recordados y estudiados, puede ser desde el estilo, el
uso de cierto material, de alguna técnica incorporada o incluso en el discurso.
La crítica en ambos sectores funciona de manera distinta,
para el diseño no se necesita de este apoyo, solo se hace presente en
publicaciones especializadas, para fines metodológicos o para fines didácticos.
La crítica en el arte
juega doblemente, se necesita como apoyo comercialmente y como apoyo para que
la gente pueda acceder más a ella, juega el papel de esclarecedor, informa y
desmenuza su contenido. Los hay de muchos tipos e intereses, pero el que
verdaderamente tiene una vocación es el que ayuda a la gente a entender el
fenómeno artístico, de tal forma que la gente pudiera comprenderlos y
participar dentro del mismo fenómeno. También es cierto que existe una
limitante por parte del público y les es difícil reconocer a los buenos de los
malos críticos. Más adelante se hablará a fondo de este tema.
En palabras de Munari: “El artista opera con la fantasía, mientras que el diseñador
usa la creatividad.” 68
Con esto se abre una discusión momentánea ya que la fantasía
es capaz de inventar imágenes distintas a la realidad, mientras que la
creatividad mantiene a la razón y a la fantasía unidas, esto tiene que ver con
que se pueda visualizar una imagen inexistente pero que al mismo tiempo con
ayuda de la razón se llegue a un resultado que en la práctica se pueda
realizar.
Distinto, hay que dejar en claro, es fantasear de tener
fantasía porque al fantasear nunca se llega a nada concreto.
El diseñador con su creatividad lo que hace es sumergirse en
una especie de base de datos personal, en la cual va a echar mano de sus
conocimientos, de componentes culturales, de psicología, de comunicación, etc.,
desde los cuales llegará a una solución concreta que ayude a establecer la
creación de un producto que sea ideal para lo que fue pensado.
Existe un término en el arte conocido como “el arte en
estado puro”, mediante el cual se pueden dar varios puntos de vista, por
ejemplo el del público, y visto desde este concepto en particular, el artista
que opera en este estado no tiene preocupación a la hora de crear por que el
público llegue a comprenderlo al contemplar su obra. Más
68 Ídem, p. 50.
bien lo que le interesa en ese momento es llevar acabo la
idea que tuvo en su mente y
materializarla de la mejor manera posible.
Se dice entonces que el público valorará la obra, si bien no
lo hace en ese momento tal vez lo haga en un futuro cuando se aleje de ciertos
prejuicios académicos. Será entonces cuando la obra adquiera un valor de
apreciación por parte del púbico. Por eso en un mundo ideal el artista debiera
estar alejado lo más posible de factores mercantiles.
También es pertinente decir que un auténtico artista es
hasta cierto punto visionario, pues estar alejado de la mentalidad común hará
que su obra, si refleja este estado mental, tenga una propuesta original,
innovadora. Por esto mismo es común que las obras no sean comprendidas
inmediatamente, es de esta forma
que socialmente el artista y el público juegan un rol en el
cual existe una dicotomía de amor-odio.
La visión común en cuanto a la perpetuidad de la obra en
ambos profesionales es bien distinta, por un lado se tiene al diseñador que
pretenderá estar presente y llegar a todos los mercados posibles con su
trabajo, mientras que el artista sueña con que su obra llegue al museo, que su
obra perdure lo más posible y que en el futuro se contemple su obra como un
referente cultural. El diseño gráfico también puede lograr esto, tenemos
ejemplos palpables al respecto con la historia del cartel.
Se puede decir que el factor social es visto de muy
distintas maneras en las generalidades de ambas disciplinas, el diseñador
trabaja conscientemente sobre una ejecución que afectará a la colectividad, que
tendrá un sentido social, que además tendrá una utilidad en sí misma y una
utilidad para la gente. En el arte esto se maneja de forma diferente, lo social
desempeña un papel en el cual la labor del artista es trascender y servir como
un referente cultural, lo que se pretende en el arte es generar consciencia,
remover en el espectador un algo que le genere una reflexión, una provocación.
En palabras de Bruno Munari en cuanto a lo estético en la
sociedad y el diseño gráfico:
“El
diseñador, y por tanto este arte, esta estética, se puede suministrar a
pequeñas dosis por medio de los objetos de uso cotidiano.” 69
De esta forma se podría pensar que la influencia del arte
hacia el diseño puede hacerse evidente y trascendente en la sociedad en la
medida en la que el diseño le aporta al grueso de la sociedad elementos estéticos
en su vida cotidiana.
El diseño en este aspecto tiene una misión o una aportación
a la sociedad que ha sido poco explorada, o al menos de manera poco consciente.
Es por eso que generar consciencia en el propio diseñador se ha convertido en
algo primordial, incluso desde su misma formación profesional.
Como puedo aventurarme a expresar, existen consideraciones a
lo largo del tiempo en que ha existido esta discusión que son a favor de que el
diseño pueda ser un tipo de arte, pero paralelamente existen puntos de vista
bajo los cuales existe una división muy clara, el diseño es diseño y el arte es
arte. Tal vez lo único
claro no sea una división entre ambas actividades sino el
modo de aprenderlas, de estudiarlas, de ejercer las actividades y varios o
muchos modos de pensarlos.
De la misma forma en el tiempo en el que han existido ambas
actividades se han considerado la misma actividad, diferentes actividades,
actividades similares; sin embargo esto ha dependido en mucho de lo que las
instituciones han acordado decir de ellas. El caso del arte es claro, sin
embargo para encontrar el tema que nos de en específico lo que queremos
encontrar nos remitiría por fuerza a la historia del arte, pero un apartado
útil como hemos visto en el capítulo anterior es el de la comparación entre
actividades artísticas, incluso la revisión en específico de las artes que
siempre han sido consideradas dentro del arte, las que se han incorporado con
el tiempo y las que han sido consideradas como artes menores o artes aplicadas,
rubro en el cual se encuentra el diseño en todas sus vertientes conocidas y al
parecer por conocer.
69 Ídem, p. 54.
El diseño que es el tema que se está estudiando merece todas
las revisiones necesarias para esclarecer o tener a la mano las mayores
definiciones posibles,
conceptos e ideas que puedan ayudarnos a comprenderla, tanto
de manera interna como externa.
2.2 Consideraciones
Anteriores
Haciendo un
recorrido histórico entre ambas actividades no encontraremos con que es
necesario hacer una pausa, una pausa de tipo conceptual, misma que nos
dará y nos hablará
de ambas actividades desde que existe un registro de ellas.
Para el arte, como
un término, podemos encontrarlo por primera vez en Grecia, en su etapa clásica.
De esta forma habría que descartar todos los periodos históricos anteriores de
las civilizaciones no tenían este término para denominar a algún actividad de
este tipo. El término “arte” manejado
como lo hicieron los helénicos no existió en los periodos paleolíticos,
neolíticos ni en las civilizaciones desarrolladas como China, Egipto ni
Mesopotamia. 70
Lo que se puede tener como un equivalente en todos estos
ejemplos citados se refiere a la actividad de artesanía. Toda la actividad que
esta gente desempeñaba giraba en torno al desarrollo de utensilios con un
significado superior, para el cual los dotaban de una alta calidad y un sin fin
de significaciones, vertiendo en esta actividad toda la habilidad y
sensibilidad de creación de la civilización a la que pertenecieran.
La “estética” como concepto ha jugado un rol importantísimo
a lo largo de la historia del hombre. Se ha utilizado para expresar y contener
los ideales de belleza, además de los sentimientos del hombre.
Este concepto trabajado y desarrollado al mismo tiempo que
la tecnología es lo que se conoce como artesanía, en una cultura más grande y
avanzada esta labor da como resultado al arte.
70 Salinas, Oscar. “El
Diseño: ¿Es Arte?”, en CALVERA, A. (ed.) Arte¿?Diseño. Nuevos capítulos
en una
polémica que viene de lejos,
Gustavo Gili, Barcelona 2003, p. 103.
La
historia solo recoge dos conceptos que ya en la cultura griega clásica eran
utilizados indistintamente para designar la manera hábil de realizar cualquier
trabajo.
Uno es techné, término que derivó
posteriormente en técnico, “relacionado con la aplicación de la ciencia a la
obtención de objetos o resultados prácticos”, y “tecnología”, “conjunto de las actividades relacionadas con
la explotación de la naturaleza, la construcción o la fabricación de cualquier
clase de cosas”. La lógica de estos términos se ratifica cuando observamos
que technetos se refiere a todo lo
artificial, y por ello a un artesano, o incluso a un arquitecto, se les nombra
en aquel contexto como tekton.
El
segundo término, ése que nos invita a esta reflexión, es ars, que surgió dentro de la cultura latina y derivó en artis, que no es otra cosa que “cualquier actividad humana encaminada a un
resultado útil, que tiene un carácter más práctico que teórico”. 71
Estos
conceptos que tenían los griegos nos hablan de su gran entendimiento sobre las
labores de tipo estético, tan importante es su aporte en este campo que se
heredó hacia otras culturas.
Tenemos sin embargo otros conceptos que
tienen que ser tomados en cuenta, si los anteriores conceptos citados son
importantes, estos lo son en igual proporción:
En su
obra De Architectura Libri Decem,
escrita en el siglo I a.C., Vitruvio destacaba tres conceptos fundamentales
para proyectar y construir las estructuras arquitectónicas al recordar que “deben ser hechas en tal forma que se logra
firmeza (firmitas), utilidad (utilitas) y belleza (venusitas)” 72
Estos tres conceptos que proceden de la
arquitectura griega siguen vigentes, si hacemos un apunte al margen de la
historia y lo conceptual, no es inútil resaltar que como he dicho, el diseño
gráfico se nutre de teoría que proviene de disciplinas afines y otras ramas, en
este caso de la arquitectura como muchos otros que se aplican para
la proyección de espacios que requieren
de diseño por citar un ejemplo.
Para muchos teóricos del diseño en
todas sus vertientes estos tres conceptos pueden
71 Ídem, p. 104.
72 Ídem.
ser entendidos de la siguiente forma:
Para “firmitas” hay que ubicarnos en los
aspectos tecnológicos, para “utilitas”
hay que irnos hacia la parte funcional y para “venusitas” hay que ubicarse en
los aspectos expresivos. Como vemos siguen vigentes, salvo algunas cuestiones
extras se mantienen en uso conceptualmente.
El siguiente salto en importancia
conceptual se da en la Edad Media, la distancia es de siglos para que existiera
algo de importancia que mejorara o reorientara la
situación de las actividades creativas.
En la Edad Media se fue introduciendo
una nueva clasificación que se englobaba en dos conceptos: las artes mecánicas
y las artes liberales. Por mecánicas se referían a la hechura de utensilios,
instrumentos o máquinas que se proyectaran para fines prácticos. Para las
liberales se referían a todo lo que tuviera un conocimiento específico y que
llevara a la reflexión, estas podían llevarse a un debate tecnológico que podía
practicarse en lugares en los cuales la educación estuviera presente. Todo esto
hace que se abran nuevos espacios como los
talleres y un hecho que de aquí se
desprende son las universidades, el camino de
la especialización se había comenzado.
De ese
modo, las nacientes universidades adoptaron un orden según el cual sólo
existían siete artes liberales, consideradas como la suma del conocimiento
básico, que se dividían en dos grupos: el trivium
estaba formado por la Gramática, la Retórica y la Dialéctica mientras que el quatrivium, por la Aritmética, la
Geometría, la Astronomía y la Música. Mientras, en unas ciudades que se iban
poblando de artesanos, socialmente aún era lo mismo pintar que hacer obras de
carpintería. 73
Interesante este punto de vista, es
claro que el sector del trivium sería
el que se aplicaría para el terreno de la lingüística y de la oratoria, hay que
resaltar que la música era considerada como una materia matemática, la música
en este momento era considerada bajo esta clasificación como la única
disciplina de las artes capaz de
integrase como un conocimiento más
serio. En este tiempo para el entendimiento
y
73 Ídem, p. 105.
el uso común de la gente era lo mismo
dedicarse a la pintura que a la carpintería. De esta forma socialmente se
integraban también las actividades de los oficios, los artesanos, también
comienzan a especializarse y a separarse entre ellos, al mismo tiempo que son
considerados como actividades de no tanto renombre.
Existió un hombre que dejó constancia,
en un manuscrito elaborado trece siglos después de Vitrubio, bajo el cual se
dejaba un registro real del modo de pensar de la gente de ese tiempo, además de
ser un indicador del hecho de que una sola persona podía dedicarse a
actividades completamente diferentes, que pero bajo
cierto sentido podía realizar. En este
manuscrito Villard de Honnecourt nos habla de que podía hacerse cargo de
dirigir construcciones arquitectónicas, al mismo tiempo que imaginaba y
proyectaba máquinas de guerra, de la misma forma que utilizaba su intelecto
para hacer una máquina que mejorara un aspecto de la producción.
Comparando el conocimiento que existía
en Mesoamérica, también existieron actividades similares a las descritas, para
ellos el conocimiento provenía de su experiencia histórica, de heredar de otras
culturas también, sin embargo su
filosofía se basaba en sus creencias
religiosas, pero además de esto tenían la lo
que construyeran, desde objetos hasta
edificaciones tenía que tener una
filosofía de vivir en equilibrio con el
medio ambiente, y esto quería decir que todo
solución que se integrara con el medio.
Estas
culturas acuñaron incluso un término en lengua náhuatl, yuhcatiliztli, que
significaba “acción que lleva a existir de un modo determinado”. Como concepto,
trataba de ser siempre respetado para así poder vivir en equilibrio con el
medio, influyendo en la creación de utensilios, edificaciones o incluso en el
desarrollo de grandes centros urbanos, todos ellos dotados de un significado
que cualquier ciudadano entendía y respetaba.
Como en
otras culturas antiguas, tampoco en Mesoamérica existía un concepto de arte
semejante al nuestro y, de este modo, tanto el cultivo de los valores estéticos
como el desarrollo de las habilidades técnicas también quedaron conceptuados en
el plano de las artesanías. 74
De esta cita extraigo dos elementos
importantes. El primero es el hecho de la
73 Ídem.
convivencia con el entorno, de crear
sin destruir. Tal vez estas culturas fueron las pioneras en crear bajo esta
consigna, actualmente todo el diseño está impregnado de esta filosofía, es
hasta este siglo que en la cultura global se realizan y se obtienen resultados
de estas acciones.
El segundo elemento es el hecho de que
el arte como concepto tampoco existía, todas las actividades que tenían una
implicación estética o de adorno eran pensadas dentro de las actividades artesanales.
Siguiendo con esta revisión histórica,
el siguiente adelanto lo tenemos en el Renacimiento, etapa para la cual el
concepto de las artes mecánicas y las artes liberales cambia. Lo que sucede en
este periodo es que la mayoría de los oficios se profesionalizan, socialmente
adquieren reconocimiento y además funcionarán bajo un nuevo concepto que es el
de las Bellas Artes.
Recordemos que para entonces el sistema
de los talleres seguía imperando desde la edad media, esto no había cambiado
sino que había mejorado, los maestros tomaban aprendices en sus talleres y los
formaban durante largo tiempo, como recompensa los aprendices heredaban los
secretos del maestro, muchos de ellos
alcanzarían el mismo estatus y
reconocimiento que sus maestros.
Es bajo este sistema en funcionamiento
que se da un giro en el paradigma de la
religiosos se pasó a los encargos de
temas profanos. Lo que había pasado fue todo
producción.
De tener una totalidad de encargos relacionados con los temas
un
cambio social, el hombre y sus logros pasaron a ser el tema central durante el
Renacimiento. Los avances que se generaron en esta etapa en el arte son
sobresalientes.
Dentro
de los cambios que se gestaron hubo uno de gran importancia, el artista o
artesano ya no sería anónimo, comenzaron a surgir nombres relevantes de
artistas, el artista se había elevado hacia un ser con conocimientos especiales
e ideas que gozaban de un prestigio. Además las obras logradas buscarían ser
vistas como fuera de toda cotidianidad, lo que buscarían las obras serían la
permanencia y la excepcionalidad.
Fue en la Italia del siglo XV cuando, de
acuerdo con la nueva filosofía del Renacimiento, se impuso una nueva división
de las artes aceptada por nobles y burgueses. Se empezó a hablar de artes
útiles y de bellas artes. 74
Es bajo
esta división que se puede establecer la primera división existente dentro de
las artes. Al mismo tiempo podemos darnos cuenta de que en esta división no se
harán cambios relevantes hasta nuestros días. Esta división salvo inclusiones y
explicaciones de las mismas son el tipo de cosas con las que nos topamos al
hacer
una
revisión de todas las artes, tal y como sucedió en el primer capítulo de la
presente investigación.
La parte
occidental del mundo le dio a partir de entonces varios atributos al arte,
algunos de ellos fueron la carga simbólica y los valores estéticos y
espirituales. Con estos atributos lo que se lograba era instaurar en el arte
esta aura especial de la que se rodea.
Europa
universalizó su concepto de arte, lo que implicó prestigiarlo como mejor y más
elaborado frente al de otras culturas en las que seguía predominando el
concepto de artesanía como sistema de producción especializado de la cultura
estética. 75
De aquí
se desprende la idea de que el arte o le mejor arte proviene de los
europeos,
quizás tengan más tiempo utilizando conceptos que ahora son universales en el
arte. Lo que es cierto es que fueron los primeros en hacer una separación
teórica y práctica entre la actividad del arte y la artesanía, mientras
que en otras culturas menos avanzadas
para los estándares de la época lo que seguía dando era artesanía.
En América tendríamos ejemplos de esto
mismo hasta la llegada de las colonias europeas.
En
México, la Academia de Arte de San Carlos se fundó en 1781, impuso con disciplina
férrea un concepto de arte derivado del europeo. Las pinturas y
esculturas
se hacían por encargo y, por el otro, su objetivo principal era
74 Ídem, p. 106.
75 Ídem.
formar
excelentes grabadores al servicio de la casa de moneda. 76
Al tener
la intervención de las ideas europeas, todo el continente americano hizo una
mezcla cultural de sus raíces y de todo lo que le llegó de fuera; tal cual
sucede en toda cultura conquistada hasta que se genera una identidad nacional.
Existen autores que han hecho pública su opinión acerca de
lo que se propone en este trabajo. Los hay de tres tipos mayormente. Los
primeros mantienen una actitud reflexiva en cuanto a este fenómeno de inclusión
en el arte, postura que me parece la más adecuada, por otro lado existen los
entusiastas que nos dicen que es posible o que ya se ha hecho y por último está
el grupo de los que separan ambas actividades de manera tajante.
La opinión de estos grupos por identificarlos de algún modo
me parecen totalmente relevantes, incluso yo los veo de manera global, como un
todo que permea al tema que estoy tratando, todas las posturas me parecen
válidas y con todas de alguna manera me identifico.
Cuando se observa el fenómeno de una manera más profunda,
como yo pretendo hacerlo también, se esclarecen varios puntos al mismo tiempo.
Por citar un ejemplo, el hecho de que la literatura especializada y la parte
teórica del diseño
gráfico en su mayoría no la den diseñadores gráficos, es de
la teoría del arte de donde provienen muchos conceptos, sin embargo la cuestión
social en general
que existe en el diseño gráfico proviene del diseño
industrial, en el cual podría estar mas clara esta naturaleza del conflicto,
sin embargo para ellos también es un problema que existe. Por lo tanto se
podría decir que es un problema que involucra a todas las ramas del diseño. Su
naturaleza multidisciplinaria se hace presente y toma tanta fuerza en la
actualidad como quiera el ejecutante, de manera que tomando aún más elementos
del arte se haga posible una rama del diseño gráfico que encaje dentro del
arte.
76 Ídem.
Para muchos autores, que en su mayoría han ejercido la
profesión del diseño en alguna de sus vertientes, este tema que se trata aquí
es ocioso porque no llega a ningún lado. Parece ser que es un tema viejo pero
actual, sigue apareciendo con el tiempo o se retoma de vez en vez como puede
ser el caso de esta investigación. El arte y su sistema tiene consideraciones
más importantes que aclarar como para que este sea un tema de relevancia, ellos
están más preocupados por incluir o clasificar actividades que involucren
tecnología o medios no tradicionales por poner algún ejemplo en la actualidad.
Las vertientes del diseño aparecieron como una necesidad de
la sociedad y de muchas industrias, así tenemos que el diseño gráfico se
originó de la actividad del “artista comercial”, término que surgió en Estados
Unidos en la década de los 60´s, que se convirtió en artista publicitario
cubriendo así necesidades mercadológicas y comerciales que comenzaron a
demandar muchas actividades. El diseño industrial surge a partir de la
necesidad de cubrir la demanda social de objetos en una era en la que el
desarrollo de objetos en serie tomaba fuerza dentro de la actividad humana. El
diseño textil surge a partir de la necesidad comercial de la creación de telas
y textiles en la era industrial, alguien
debía formar los patrones y la parte estética de las telas.
En un principio el trabajo del diseñador era más libre pues
la forma de trabajo hacía que la industria confiara en su juicio creativo,
dando como resultado una aplicación que casi en su totalidad provenía del
diseñador, por ello surge la idea en el público y en específico en la
industria, de que el diseñador es un artista. Fue con el paso del tiempo y de
forma natural que se le comenzaron a pedir encargos específicos a desarrollar,
el llamado “briefing” o brief como se le conoce publicitariamente. Digamos que
esta forma de trabajo desde la libertad de ejecución casi total, pasó a ser un
trabajo más planeado, con un concepto detrás y características comunicativas
específicas. Por ello en la actualidad un diseñador gráfico opera bajo la
dirección de alguien mas, pero lo más importante es que debe trabajar en
conjunto, confirmando una vez mas su naturaleza multidisciplinaria.
De hecho podría decirse que el nacimiento de esta discusión
de si el diseño es arte surgió en los sesentas, en específico en ese tiempo
surgió una discusión académica en la legendaria Hochschule für Gestaltung de Ulm.
“Años
más tarde, esta misma cuestión de arte-diseño fue tratada en una publicación en
la que se sometía a discusión este tema. Significativamente, su título es Art and
Graphics. En ella se debate si el diseño gráfico, y no el diseño en
general, es arte. “ 77
En esta publicación que es de suma importancia, ya que es el
antecedente más viejo registrado y publicado del tema, que cuyos autores son
Willy Rotzler y Jaques N. Garamond, en la cual se recogieron las opiniones de
dieciséis diseñadores gráficos renombrados, la publicación habla en su totalidad
del tema, además de que incluye reproducciones de todas las personas que tienen
que ver con la publicación.
Dicha discusión generó conceptos que a partir de aquí se
establecieron dentro del uso común del gremio, conceptos como “arte libre” y
“arte aplicado” comenzaron a ser parte del lenguaje de las personas implicadas
en el tema.
Tales conceptos son de tal importancia, que a partir de
ellos se podría concluir la
discusión si quisiéramos hacerlo, claro, desde un punto de
vista radical y conservador, desde mi punto de vista.
Además de esto y de que el tema quedó de cierta forma
abierto, históricamente y actualmente sigue siendo así, (por ello es
considerado un tema ambiguo y sin fin)
quedaron asentadas posturas bajo las cuales se estableció
que tanto la realización de una obra de arte como de una obra de diseño es algo
distinto, sin embargo es el proceso creativo el que se consideraría como igual
en ambos casos.
Todo esto bajo la mirada de la distancia es altamente
importante, estas primeras definiciones harían que el tema contara con un
registro, conceptos que bajo esta problemática surgieron, similitudes y
diferencias para ser totalmente justo. Se daría una base bajo la cual lo que
siguió a partir de ello fue algo que ya tenía un principio,
77 Zimmerman,
Yves. “El Arte es Arte, el Diseño es Diseño”, en CALVERA, A. (ed.) Arte¿?Diseño.
Nuevos
capítulos en una polémica que viene de lejos,
Gustavo Gili, Barcelona 2003, p. 61.
todo lo demás ha sido y sigue siendo un desenlace;
difícilmente esto puede tener una
solución definitiva, lo que si es cierto es que cada cierto
tiempo aparece y se generan nuevos avances en el estado de esta discusión.
Como ejemplo cito la opinión de Herbert Bayer, a partir de
la cual se pueden extraer muchas cuestiones:
“A las artes libres se las sitúa generalmente
siempre en el nivel más elevado que otras formas de la configuración. Sin
embargo, si se piensa que el proceso creativo es más o menos el mismo para el
artista y para el diseñador, entonces el diseñador también debe ser considerado
un artista.” 78
Desde aquí podría decirse que desde un inicio se da una
diferencia vital entre ambas y una posible consideración. Si se toma cualquier
camino trazado se llegará a una conclusión diferente.
Si decimos que el diseño no es un arte libre por su parte
comercial u objetivos a cumplir, es claro que el diseño nunca podrá ser
considerado un arte.
Por otro lado, si nos basamos en uno de los aspectos
fundamentales del arte que es el proceso creativo, entonces tendremos una
posibilidad de inclusión o una duda razonable. Si el proceso creativo lo tienen
tanto el diseño como el arte, entonces es posible considerar al diseño dentro
de una práctica artística. El
proceso creativo es tan importante que este razonamiento
podría generar una
cláusula para el diseño.
La
siguiente aparición pública del tema surgió en los ochentas, cuando no
solamente el interesado (cliente, industria, empresa) y el diseñador estuvieron
al
tanto del fenómeno del diseño. Comenzaron a aparecer objetos
con características especiales, selectos, incluso personalizados. Se les llamó
“objetos de diseño”. El público en general que tuvo acceso a ellos le dio
entrada a un mundo completamente nuevo en sus vidas por así decirlo.
Se dice que a partir de aquí el diseño apareció en el escenario
público.
78 Ídem.
También a partir de aquí la palabra diseño se comenzó a
utilizar verbalmente para hablar de muchos conceptos, algunos de ellos erróneos
en su concepción o en su manejo. Se había estandarizado el uso del vocablo
“diseño” tanto para artículos, prensa y medios en general. Con ello, el público
en una buena parte quedó confundido
tanto con la actividad de un diseñador como con el objeto de diseño. Había
comenzado la confusión del público y además el mal uso del concepto.
La crítica fue la encargada de asignar a estos objetos un
“aura artística” y para su comprensión se establecieron comparaciones con tendencias
que estaban en uso dentro del arte, de esta forma ellos dieron pie a la
asociación que se haría de aquí en adelante entre el concepto del arte y el
concepto de diseño.
Como vemos, el manejo del concepto hasta cierto punto era
correcto, pero por otro lado al establecerlos como sinónimos se generó una
confusión para el público y una discusión para el gremio; sin embargo esta
asociación para fines prácticos en la investigación nos da una pauta positiva
al mismo tiempo que es negativa de forma general.
Importante es acotar que para este tiempo el fenómeno del
arte ya había cambiado en gran parte, me refiero a la instauración del objeto
como arte, a la descontextualización del mismo para dar origen a otra cosa, a
una reflexión, a tener un contenido completamente diferente, en términos de
fondo y forma había ya mutado, el arte se tornó conceptual.
Es de esta forma que el arte tuvo que adoptar nuevos caminos
a partir de la entrada del objeto en escena.
En un
reciente artículo sobre una exposición que tuvo lugar en Karlsruhe, Alemania,
con el título Iconochoque se expuso
lo siguiente:
“Los
objetos, al no ser ya representación en un lienzo, sino salidos de él para
ocupar su lugar en el pedestal del arte, ya habían por tanto alcanzado este
status de arte, iban rodeados de su halo, lo que abonó el terreno para la
recepción de los objetos de diseño, asimismo rodeados del halo de diseño como
valor supremo de modernidad.” 79
79 Ídem, p. 64.
Con ello hay que remarcar algunas cuestiones de gran
importancia. La primera es que el objeto ya no era representado en un lienzo
sino que el objeto expuesto directamente ante el público tenía ya una carga
diferente a la que tenía en uso de manera natural, esto es la
descontextualización del objeto, es una representación de algo más. Se le
adjuntarán cantidades extras de significados, incluso ajenos al objeto y de
hecho muchos tendrán una significación única y hasta personal, ya que con esto
también se abría el paso a la libre interpretación.
La segunda cuestión de relevancia, para este tema que nos
compete, es el hecho de que el objeto al salir de la representación artística y
convertirse en el objeto artístico en si mismo nos da el paso subsecuente hacia
los objetos de diseño.
Para que esto pasara hay que decir que se juntaron varios
fenómenos, la era industrial y las necesidades comerciales y sociales por un
lado, y por el otro el cambio sistemático que estaba sucediendo en el mundo del
arte. Ambos acontecimientos son cambios que de manera separada como fenómenos
son todo un parteaguas para las materias que los estudian y los involucran.
El diseño pasaría a heredar del arte parte del llamado halo
artístico, en un mundo donde la modernidad demandaba objetos en serie, el
consumo en la era industrial y el
nacimiento de sectores sociales que antes no existían cambiaron y
revolucionaron el mundo conocido hasta ese momento.
Sobre el objeto hay que hablar sobre su nueva
significación, para comprender un poco
más lo que hasta entonces sería uno de los cambios más relevantes en la
historia del objeto, materias como la semiótica son las que darían las pautas a
seguir al hablar del objeto como composición de una imagen. Para el uso del
objeto en el arte y en el diseño, el objeto es desplazado
del uso que todos le conocemos a una función de signo, no quiere decir que a
partir de aquí el objeto se usara de esta manera en el arte, de hecho siempre
se había hecho así, sin embargo la semiótica y otras ramas como la psicología
(por citar algunos ejemplos) nos ayudarían a definir la teoría y nos darían el
conocimiento en el mundo del diseño para rodear de un significado al objeto,
esto es el valor sígnico del objeto. El tiempo en el que se da este
conocimiento y su uso es el que también se adopta para la inserción del objeto,
tanto en la obra de arte como en la aplicación de diseño en la que se instaure,
hablando de diseño gráfico en específico, para el diseño industrial cambian las
cosas ya que el diseño es aplicado directamente al objeto que se está
elaborando. El factor “tiempo” pasará a ser parte del contexto de la obra como
un elemento más a manipular, de nuevo hablando dentro del mundo del diseño.
Es importante marcar aquí la intención del creador del
objeto, a partir de aquí se da una ostentación en el mundo del diseño
industrial, una pretensión que se convertirá en un estigma del diseño. Cuando
un objeto se ostenta como una obra de arte. El tema es vital para esta
investigación ya que podría ser uno de los secretos más importantes, ya que si
de entrada el diseñador piensa en su creación como obra de arte puede
presentarse como tal y el problema podría quedar resuelto. La cuestión es que
si cumple sus funciones sociales para las que fue creado el objeto o la
ejecución de diseño, entonces podría perder su halo artístico pues es más
relevante este hecho que se inserta en la mente del diseñador desde la faceta
de bocetación, e incluso antes que es en la etapa de conceptualización.
Más adelante, en el capítulo tercero se abordarán estas
cuestiones pues en ellas recae el peso o el valor de la investigación a manera
de síntesis.
Para seguir hablando del objeto descontextualizado hay que
valorar más a fondo y regresarnos a un concepto dentro del arte que debe quedar
más claro desde aquí. Existen posturas que han adoptado no solo museos del
diseño sino museos de arte contemporáneo sobre la incorporación de diseño o
ciertos elementos del diseño para la exposición de obra como tal, es decir,
dando al diseño un valor como obra de arte por si mismo.
Si todos estos objetos de uso,
expuestos junto a obras de arte, entendidos en el sentido convencional, son
también considerados arte, entonces se podría llegar a afirmar que todo, en
general, es arte.
80
80 Ídem, p. 65.
Este es uno de los elementos importantes a tomar en cuenta
para esta investigación, dentro del mundo del arte esta operación o este manejo
nuevo hacia el objeto tuvo varias lecturas e infinidad de teoría detrás antes
pero sobre todo después de este manejo tan especial e innovador. En efecto,
todo puede ser arte, cualquier objeto, pero para que esto sea posible se
necesitan condiciones especiales, una de ellas es que quien determine que el
objeto es una obra de arte sea un artista, ya sea que tenga la preparación para
serlo o que se haya ganado el título de artista por diferentes medios o
circunstancias, como lo es la experiencia, el curriculum, los contactos, el
estar en el medio, etc.
Otro factor a analizar es el hecho de que exista la
posibilidad de que todo pueda ser arte, es real, es una posibilidad, pero de
nuevo bajo ciertas condiciones. El arte objeto vino a revolucionar esto, el
gran público sigue sin entenderlo hasta la fecha.
Lo que se necesita para cumplir esta condición es el
reconocimiento de otro sector en el arte que es el de los críticos y la prensa
especializada.
Paul Klee
dice en uno de sus escritos: “El arte no
rinde lo visible, el arte hace visible”. 81
Al respecto hay que decir y la razón por lo que lo cito es
la misma, el arte ya no solamente será lo que veamos a simple vista, sino lo que
el arte nos hará ver. Con esto Klee nos quiere decir que es a partir del arte que vislumbraremos caminos
secretos que el artista quiere que veamos, incluso bajo la libre interpretación
serán caminos que serán personales. Otro punto a favor para el arte y sus
condiciones reflexivas y pasionales.
Aplica para lo que estamos tratando en este momento sobre el
objeto.
El artista ya no tendrá en ese momento de significación
personal todos los ases bajo la manga, ya no tendrá el control de toda su obra
y le cederá otra gran parte
al público, dotándolo de facultades aún más relevantes.
Siendo esto un elemento clave en el arte contemporáneo, la inclusión del
público en la obra.
81 Ídem, p. 66.
Pasando un tanto al mundo del diseño y para hablar de la
funcionalidad y otras cuestiones tenemos la parte de la comunicación, al hacer
una comparación con el arte veremos o nos daremos cuenta de otras
condicionantes importantes.
Cuando un artista está haciendo una obra no está obligado o
ligado a cumplir con el elemento de la comunicabilidad, mientras que el
diseñador sí. Es una de sus metas a cumplir, es vital cumplir con esta cuestión
tan particular o de lo contrario su trabajo no sirve.
El artista lo que busca es crear por crear por así decirlo,
busca que pase algo en su creación, busca que surja un evento y con esto dar
paso al trabajo que hace. La voluntad propia es la que es dueña del proyecto
del artista, no tiene o no tendría que estar pensando en el mercado en ese
momento, su obra tendría que crear el mercado por si sola.
Es por ello que el trabajo del artista tiene una estimación
tan alta, considero que es una actividad distinta a cualquier actividad humana
pues enaltece su espíritu. El trabajo del artista será considerado como un
objeto cultural, sin embargo, el trabajo del diseño si llega a estas
instancias, que lo ha hecho, tiene la misma consideración, claro, para que esto
pase el diseño tuvo que haber recorrido un largo camino, mientras que el arte
lo tiene de manera automática.
Papanek opina algo al respecto en un
escrito titulado “Diseño
es el esfuerzo consciente de imponer un orden significativo”:
“Cualquier intento de separar el diseño, de
convertirlo en una cosa en sí, va en contra del valor inherente al diseño como
la matriz primaria subyacente a la vida”. 82
Para él, dado que su naturaleza es de diseño, la opinión es
contraria, para él
cualquier otra cosa en la que se ostente el diseño no tiene
valor, digamos que deja
cumplir una de sus condiciones, la de la funcionalidad
precisamente.
Si nos quedamos con esta apreciación y
la tomamos al pie de la letra estaríamos
82 Ídem, p. 68.
neutralizando toda posibilidad de
encajar al diseño dentro del mundo del arte. Sin embargo, bajo esta
declaración, el diseñador nunca dejaría de tener el control sobre el objeto de
diseño, sobre su ejecución pues todo estaría planeado y previsto por él y su
equipo de trabajo en caso de tenerlo.
2.3
Consideraciones Contemporáneas.
Hablando de principios de diseño Dieter Rams opina:
“Uno de los principios
fundamentales del diseño es omitir lo que no es importante con el fin de
enfatizar lo que sí lo es.” 83
Este
principio nos indica que como parte del diseño hay que controlar todos los
elementos, además de dar importancia a los elementos que deben tenerlo como es
la parte del juego comunicativo y el entorno mercadológico. Además de esto se
debe eliminar todo lo que no tenga relevancia para la ejecución. Al hacer esto
se logrará aparte de un equilibrio y un buen diseño un buen control sobre lo
ejecutado, no pueden existir interpretaciones libres o ajenas a lo planeado.
Todo debe quedar bajo el control del diseñador.
El
diseño tendrá entonces un papel social importante ya que en lo comercial y en
todo lo que crea el hombre, que por naturaleza es artificial, por lo cual el
valor del diseño tendrá que adoptar una ética y un compromiso con la sociedad.
Partiendo
desde la veta del significado del vocablo “design”, que en inglés significa
“diseño”, que al mismo tiempo se utiliza para
“designio”, veremos que lo único que
nos
puede aclarar el sentido de la palabra es el contexto en el que se inserta la
palabra, además de esto, algo relevante es que tienen ambas palabras el
83 Ídem.
mismo
tronco verbal que es seña, del cual se originan señar, señalar y señalizar.
Así
podemos tener una analogía interesante; al hablar de designar estamos
hablando
de la acción de otorgar bajo un juicio, podría ser una utilidad a un objeto
o darle
una propiedad que por si mismo no tenía, aquí entra la labor del diseñador.
Al
señalar también lo que se puede vislumbrar es que el que señala es el que
quiere que
algo sea visto, marcando o sacando del contexto en el que se está.
Siguiendo con el diseño, se supone que
no existe si no hay un encargo previo para su ejecución. Esto es una roca
elemental en el sentido bajo el cual existe el diseño, entonces se supone que
no hay diseño si alguien no tiene la necesidad de encargarlo, casi es
totalmente cierto salvo por el caso en el que el diseñador elabore un objeto o
una ejecución por motivación propia, sin necesidad de llenar ninguna necesidad
o de cumplir con un propósito, entonces podríamos decir que lo que se llegue a
hacer a partir de esta forma de trabajo es algo como el arte, algo cercano al
arte o incluso es arte por sí mismo. Funcionaría de esta forma como si fuera
una condicionante para que pueda ocurrir.
Por otra parte hay que mencionar necesariamente la función
de la comunicación dentro del diseño. Se puede decir sin temor al error que no
puede existir diseño sin comunicación, es decir, el diseño no puede existir sin
que se tenga algo que decir sobre lo que se ha elaborado. Desde el origen del
diseño es una constante sin la cual no se concibe un trabajo de diseño.
Ya se ha dicho incluso en el presente trabajo que la
comunicación no está necesariamente presente en el arte, el artista puede tener
la intención de comunicar, pero existe y puede existir sin tener que comunicar
algo, simplemente con existir se cubre su cuota completa pues mas que nada es
una expresión de manera primaria.
El diseñador además está rodeado de otros conocimientos que
no necesariamente debe poseer por si mismo. Así tenemos que hay que cubrir
determinados elementos bajo los cuales se logrará una identificación con el
público. Estos conocimientos son los mercadológicos y publicitarios, además de
que conoce y debe adentrarse en el estudio de los lenguajes visuales existentes
para así poder cubrir las necesidades de su cliente, el diseñador no debe
olvidarse de su cliente, lo debe tener presente en todo momento, sin embargo a
quien no debe olvidar nunca es al público objetivo para el cual está haciendo
el trabajo. Debe ser un observador de las conductas de las personas, debe saber
segmentar al público o si no lo sabe debe aprender a hacerlo. Debe adaptar la
totalidad del proyecto para así cubrir las necesidades que deben ser cubiertas,
otorgarle un propósito final.
Yves Zimmermann nos dice que la concepción de ambas
actividades si se pusieran a la par en las etapas de inicio correspondiente
serían completamente distintas, para él existen posiciones al inicio de un
proyecto en la cual cada disciplina tiene sus propósitos, es verdad, además de
ello nos dice de manera clara cuando habla del tema que son actividades que
tienen funciones y finalidades diferentes, si tomamos su reflexión como tal,
acordaremos lo mismo que él, que el diseño es diseño y que el arte es arte, que
es imposible verlas como semejantes, para él no hay ninguna duda. Se puede
decir que ambas actividades se realizan para propósitos diferentes.
Al tomar
una opinión tan certera de quien proviene no queda mas que tomarse como lo que
es, una opinión de un experto en la materia, así su punto de vista es esencial
para refutar cualquier posibilidad de inclusión, por lo menos es lo que un
practicante y académico como él tiene que decir al respecto.
Precisamente
esto nos lleva a preguntar o lanzar una hipótesis al aire, tal vez la enseñanza
del diseño se ha tornado demasiado tradicional como para permitir expandir los
horizontes del diseño, es cierto que se realiza mucha experimentación mientras
se estudia, pero esta experimentación se queda en el aula y pocas veces sale a
la luz. Con esto quiero decir también que en la enseñanza del diseño se limitan
también los conocimientos y las posibilidades que puedan surgir como nuevas
alternativas en el desarrollo de un trabajo de diseño.
Más
adelante se tocará de manera más precisa este punto ya que las academias y los
centros de enseñanza del diseño parecen haberse estancado, no han incorporado
por completo elementos y posibilidades de desarrollo desde todas las
plataformas tecnológicas existentes, por citar un ejemplo en este subtema de la
enseñanza del diseño.
Mucha de
la carga de los aciertos como de los errores reside en los programas de
estudio, es cierto, sin embargo también mucha de esta responsabilidad deben
cargarla los enseñantes.
El que enseña
es quien debe tener más desarrolladas las habilidades de aprendizaje, desde
luego debe querer aprender más que el alumno, debe sacar más provecho de la
enseñanza que el alumno mismo, debe reflexionar y adaptar las necesidades
actuales de enseñanza a los cambios que vive a diario en su materia y en el
mundo para el cual se trabaja, de aquí deberían salir las aportaciones a los
programas de enseñanza, a las academias para terminar de incorporarse en el
mundo laboral.
También
hay que señalar que no hay un acuerdo internacional para situar la enseñanza
del diseño, en algunos lugares y hablando de la situación en Latinoamérica en
específico, puede encontrarse la carrera de diseño en las facultades de arte o
puede encontrarse también insertada como un desprendimiento de carreras
especializadas como de diseño arquitectónico. Con ellos nos damos cuenta que de
entrada esto genera confusión tanto de manera interna como externa, ¿hacia
dónde tendrían que dirigir sus esfuerzos los estudiantes que quisieran localizar
información sobre las carreras de diseño?, si el público o las empresas
quisieran contratar a un recién egresado o a un pasante ¿a dónde tendrían que
dirigirse si no están familiarizados con el mundo del diseño?
Al establecer los objetivos de ambas
actividades, podemos darnos cuenta que el objetivo del arte está en el arte
mismo, está dentro de él y del creador de ese arte, no tiene que responder a
nadie más, está dentro de si mismo y no obedece a ningún mandato o necesidad
fuera de su creador. En cambio, si establecemos los objetivos que tiene el
diseño podremos inferir que responde a intereses ajenos al diseñador, él
depende de que la necesidad de su trabajo haya sido ya creada en otro lado y
por otras personas. El diseñador entrará en acción una vez que tenga el encargo
de realización de cierto trabajo para el cual se demanda su participación. Se
espera que dé con una solución, es la misma relación laboral que se da entre
contratante y contratista, entre empresa y empleado.
El diseñador hará un aporte casi de la nada con su trabajo,
dará una solución a un problema de comunicación, sin embargo necesita de ese
impulso inicial y esa necesidad que deba ser cubierta con su trabajo. No
trabaja desde cero en un proyecto, su proceso creativo comienza a partir de la
petición de su trabajo y los datos que le den sobre lo que debe contener, el
mensaje que debe cubrir y a quién va a dirigir ese mensaje.
El artista trabaja desde cero su obra, el impulso de
creación nace en el artista, si él o ella no tiene la necesidad creativa de
expresar una idea en su trabajo entonces no pasará nada, nadie le hace un
encargo previo en la mayoría de los casos. También hay que decir para ser
justos con el diseño, que hay veces en que efectivamente, al artista le salen
proyectos bajo encargo. No siempre aborda un proyecto de la nada, igual pasa si
entra a un concurso que tenga ciertas especificaciones, ¿no sería algo
completamente similar a lo que se establece en el trabajo de diseño?, ¿No sería
una especie de brief? Establezco estas preguntas para poner en claro que si
bien es cierto que el impulso creativo nace de formas diferentes y que tienen
objetivos diferentes ambas disciplinas, también hay ocasiones en que no está
clara la diferencia tan radical que se quiere establecer en los juicios
tajantes que existen sobre este tema. Existen condiciones de trabajo bajo las
cuales se cruzan también ambas disciplinas y podrían haber más similitudes
entre ambas.
Para Rubén Fontana existe un término bajo el cual el diseño
establece una distancia perceptible y por la cual se puede separar toda
confusión:
“La necesidad de trabajar en los mínimos
detalles de la letra, de verificar en ínfimas evoluciones la posibilidad de la
lectura y la escritura; esa precisa y certera sinergia entre la innovación y el
código, entre el acuerdo de la convención y la movilidad de la originalidad,
desterró cualquier incertidumbre.
En mi actitud frente al trabajo, el diseño no
es arte.” 84
84 Fontana, Rubén. “Reflexiones sobre la compleja
relación entre el Arte y el Diseño”, en CALVERA, A.
(ed.) Arte¿?Diseño. Nuevos capítulos en una polémica que viene de lejos, Gustavo Gili,
Barcelona 2003,
p. 78.
Para este autor existen demasiados elementos que se deben
cubrir en el trabajo de
diseño que son suficientes para coartar la libertad del
trabajo. Este cuidado en el detalle y esta minuciosidad por expresar con
claridad lo que se busca es
demasiado rebuscado.
Es verdad que en el trabajo de diseño se debe buscar un
equilibrio entre la innovación y los formatos necesarios en el código para que
el trabajo sea original, pero que además pueda cumplir con lo especificado, con
aquello para lo que fue
solicitado el trabajo. Sí deben cubrir infinidad de
requisitos, debe ser contundente, específico en el mensaje, manejar el código
verbal para que el usuario pueda
identificarse, debe contener los datos necesarios con que
debe contar para dar el mensaje completo, debe ser lo más breve posible, debe
tener una carga estética para que pueda llamar la atención y además debe ser
original, estos dos rubros son quizá los dos únicos elementos emparentados con
el arte. Esto es una verdad en el trabajo convencional de diseño.
Para este mismo autor y ejecutante, el diseñador controla
muy pocas cosas en su trabajo, nos dice que el diseñador no aporta ni el
contenido del mensaje ni el propósito del mismo, nos dice que es un
intermediario por así decirlo en el mejor de los casos.
Desde su formación, el diseñador está consciente de que la
comunicación gráfica nace de la necesidad de proyectar visualmente un
requerimiento y una necesidad que debe ser cubierta.
Un aspecto que parece muy obvio, pero que al mismo tiempo no
se tiene tan presente para los profesionales del diseño, es el hecho de que
culturalmente debe tener una formación constante, debe cubrir o estar al tanto
de un sin fin de
actividades del hombre como son la historia, la política, el
deporte, el lenguaje, los comportamientos sociales, etc. Además debe estar
pendiente de las diversas manifestaciones que suceden en el lugar en el que
vive, su país, su estado, las delegaciones, las colonias, incluso debe manejar
un contenido internacional. Nunca sabe cuándo tendrá que echar mano de cierto
conocimiento ni cuando podrá aplicarlo,
de igual forma debe saber investigar rápidamente en caso de que no cubra con el
conocimiento que necesita en ese momento
para aplicarlo en su trabajo.
A partir de estos elementos y de contar con ellos, debe
juzgar y dar con lo que convendrá más para la elaboración de su ejecución, debe
de unir al final todas las partes que involucran al mismo mensaje.
Evidentemente también el artista debe cubrir estos elementos
culturales, manejar estos contenidos que aparecerán reflejados en su obra. Sin
embargo esta manipulación no será tan evidente en su obra final. Tal vez solo
quede insertada dentro de su proceso de creación.
Para un diseñador el proceso de visualización y de trabajo
de la obra es más largo en la mayoría de las veces, comparado con el tiempo que
tarda en realizar su trabajo de manera técnica, digamos que el proceso de
visualización sobre lo que va a realizar lleva más tiempo, debe analizar,
comprender e investigar antes de ejecutar. Casi no se habla sobre esta etapa en
el diseño, sin embargo ahí radica el surgimiento del concepto final, que claro,
puede tener varias versiones. Esto es parte de una metodología en general que
lleva a cabo el diseñador, por supuesto que en cada caso en particular es un
tanto diferente y no digamos el proceso creativo, ahí si es tan diferente como
posibilidades hay.
Hablando de nuevo sobre las diferencias existentes entre
ambas actividades hay opiniones que debemos tener en cuenta y muy presentes, ya
sea por la relevancia de la misma o por ser la opinión de un experto que nos
haya dado un punto especial sobre el tema que estamos tratando.
Bonsiepe
nos explica dos puntos en especial: “El
diseñador como “marca” (…) elabora un estilo propio a través de innovaciones
formales; sus proyectos obtienen el status de colección, como si fueran obras
de arte. La posesión o exhibición de la pieza gráfica como fin está alejada
del hábito del diseñador, que se sitúa en la función de responder a un encargo
realizado por terceros para lograr un fin determinado. 85
Muy
importante lo que nos dice el autor, nos habla de la posibilidad de hacer del
diseñador una marca reconocible, a partir de la experiencia y el desarrollo de
un estilo en su trabajo, dando con ello la posibilidad de considerarlo como una
obra de arte, Aquí hay que remarcar dos cuestiones, la primera es que existe
esta posibilidad de inclusión o consideración del trabajo de un diseñador como
arte, sin
embargo,
si nos basamos en esta opinión, no es algo que se logre de manera intencional
por parte del diseñador, aquí lo que se sugiere es que con un buen trabajo y
dado que el diseñador adquiere un estilo propio, su trabajo podría ser
coleccionable
y por tanto pasar de forma casi inmediata a la
categoría de arte.
La segunda cuestión que quisiera dar a notar es que estos
atributos que se están dando al trabajo de un diseñador nacen de manera casi
fortuita, en esta opinión, la cual debemos tomar como una opinión que
generaliza sobre este punto; de tal forma que existen elementos externos que el
medio determina y que hacen posible el surgimiento de un nuevo planteamiento
sobre la obra de un diseñador, el elemento de coleccionable es el que se añade
aquí el concepto de diseño y lo convierte o lo habilita hacia otro plano como
lo es el arte. Es de esta manera que un elemento externo y que no lo es del
todo como el mercado, puede influenciar de manera tan directa y radical sobre
el trabajo de un diseñador.
De igual forma, el que una pieza gráfica de un diseñador sea
poseída o sea parte de una exhibición, según la opinión del autor, es un fin
que está completamente alejado de la intención del diseñador, ya que su función
como pieza de diseño responde al encargo de un tercero. Siendo así y si esta
posibilidad de exhibición se estableciera fuera de las intenciones del diseñador,
entonces hablaríamos de una posibilidad en el
diseño como valoración artística, que nace a partir de una
combinación de eventos que no necesariamente está en sus manos, pero que sin
embargo no le resta valor al diseño, sino que se le agrega otro concepto, el de
arte.
85 Ídem, p. 81.
El diseño en su concepción nace desde la racionalización de
una necesidad que hay que cubrir, bajo
esta funcionalidad es que se logra un resultado, solo a partir de él se irá
sumando una estética bajo la cual el diseño será reconocible.
Es muy común hablar sobre lo artístico en el diseño y de
hecho se teoriza mucho al respecto, es por ello que no se tienen tan claras las
diferencias. Lo artístico en el diseño es para muchos autores lo que le otorga
algún prestigio, es el elemento que hace que tenga valoraciones más altas, que
se le den características coleccionables y que se le estime de forma diferente.
Si estos elementos nunca se hicieran presentes, y una vez logrado el propósito
para el que fue hecho estaría destinado a ser desechado. Es gracias al elemento
estético que contiene el diseño que puede ser valorizado por algunas personas o
instituciones de manera diferente.
Al parecer también la confusión viene de otros sectores como
la lingüística y los lenguajes particulares que se van creando entorno a una
disciplina. Un cúmulo de palabras pueden direccionarnos hacia cierta actividad
sin que por ello pertenezcan a esa actividad de forma exclusiva. Por ejemplo,
si se citan palabras como expresión, creación, intuición y estética nos
estaremos ubicando en un contexto artístico, sin embargo puede ser que se
utilice una palabra de las antes mencionadas como la “creación” para hablar
sobre una fórmula matemática que ha surgido a partir de cierto logro
experimental por citar un ejemplo palpable.
Con esto quiero decir que las palabras o el uso en conjunto
de ellas nos pueden remitir hacia tal o cual disciplina, sin embargo, no son de
uso exclusivo de estos sectores, bien pueden adaptarse en otras ramas que no
vienen a la mente de manera intuitiva.
Al arte con el tiempo se le fue liberando de muchas cargas
como el tema de lo figurativo con la fotografía y de otras cuestiones más
teóricas como la capacidad de comunicación que le correspondía en un principio,
para ser delegado a actividades que fueron surgiendo y adaptándose a estas
necesidades particulares, tales actividades fueron las artes aplicadas.
En aquel tiempo, gracias a esta separación que se hizo en un
inicio entre arte y arte aplicado fue que se dio la libertad que históricamente
había ido buscando el arte, con ello el arte solamente debía de obedecer al
interés y a la estética que su ejecutante le planteara en su desarrollo.
Gracias a esto las actividades quedaron completamente
diferenciadas en un inicio, el arte entonces le debía a estas disciplinas
nacientes su carácter de libertad absoluta, sin embargo el origen que a partir
de ella tendrían las artes aplicadas sería el estigma con el que cargaría y
parte fundamental de la confusión entre si el diseño puede ser o no una forma
de arte.
Existe mucho de cierto cuando se dice que cualquier
actividad es arte, muchos consideran este tema como un hecho ya que de esta
forma se logrará sumar con algo más a la cultura del hombre.
El arte desde que ocupa un lugar como actividad humana ha
sido símbolo de poder, de autoridad, incluso dentro de la sociedad juega un rol
de exclusividad y de acceso de unos cuantos. Se sigue diciendo que el arte es
una actividad noble, se considera de esta forma por ser una actividad que no
cubre una necesidad primaria. Es cuando se tienen cubiertas estas necesidades
cuando se busca satisfacer otro tipo de necesidades, las necesidades del alma.
Me atrevo a decir que esto es cierto en gran medida, sin
embargo pongo en tela de juicio este razonamiento, no creo que únicamente
puedan acceder ciertos sectores sociales al arte, considero que las necesidades
del alma las tienen todos los seres humanos, si bien es más relevante lo
físico, no creo que sea más importante que una necesidad espiritual, la cual puede
verse satisfecha por medio del arte.
En el presente trabajo de investigación no pretendo
extenderme mucho en la artesanía, sin embargo me parece conveniente decir que
siempre están de la mano estas tres disciplinas: Arte, artesanía y diseño.
La artesanía es un tema por si mismo, es tan extenso como
los otros dos que estamos retomando aquí. Como actividad humana tiene un
registro histórico muy antiguo, perteneciente a todas o casi todas las
civilizaciones que han existido a lo largo de la historia del hombre. La
artesanía está siempre ligada a la cotidianeidad, se dice muchas veces que es
un arte útil, tan importante es que se le considera en general como un
antecedente de la ciencia la tecnología.
Llega a ser parte de este antecedente gracias al conocimiento que se había
acumulado, a todas las técnicas experimentadas junto con los materiales usados
por los artesanos.
Para dar con una referencia que pueda establecernos un punto
de partida y para no extendernos en el tema, existe un libro de André Malraux,
en el cual define al artista como aquel que crea formas y artesano al que
reproduce formas.
Con esta diferenciación queda más claro en dónde se ubica
cada una de estas actividades.
Parte importante de la cultura fue, como ya se ha dicho,
todo lo que dejó la era industrial, fue un cambio tan grande que todos los
aspectos de la sociedad fueron reordenados, incluso en la mentalidad del
hombre. La economía y la cultura vieron el nacimiento de instrumentos
tecnológicos que fueron accesibles si bien no para todos, si para un buen
número de personas interesadas en el tema. Uno de estos acontecimientos fue la
fotografía, que a principio del siglo XIX liberaría a la pintura de su rol comunicativo, documental
y figurativo; es así como se da paso a la expresión personal que el artista
tenía que verter dentro de su arte.
Ahora el arte tendría que obedecer solamente a la expresión
propia del artista, con ello se daría paso a la expresión de sus fantasías, sus
miedos y de todo el mundo que podía albergar un artista en su interior.
En opinión de André Ricard este momento que deviene de la
era industrial trae para el arte la reflexión sobre sí mismo. Además por
esencia, “el arte deviene difícil de
comprender o, de lo contrario, no sería arte”. 86
86 Ricard, André. “Diseño: ¿El Arte de hoy?”, en
CALVERA, A. (ed.) Arte¿?Diseño. Nuevos capítulos en una
polémica que viene de lejos,
Gustavo Gili, Barcelona 2003, p. 91.
El arte se vuelve complejo por esta causa, porque es una
expresión personal, para comprenderlo haría falta una explicación detallada de
la obra por parte del artista, pero incluso es tan personal que muchas veces no
se puede tener una valoración exacta sobre lo que se plasmó en la obra.
Así es como el arte a partir de esta era tendría un papel y
un motivo totalmente personal en el artista que crea obra.
Dentro de este entorno de la era industrial surge el
movimiento que conjunta la artesanía, que seguía siendo estimado como un arte
próximo a la gente con el arte, y el arte, dando como resultado una disciplina
creativa perteneciente y naciente de la era industrial, lo que llamamos
“diseño”. Actividad que surgió de la unión de varios movimientos existentes.
Dentro de ellos hay que mencionar al Arts and Crafts, Espirit nouveau, Bauhaus
entre estos movimientos que dieron origen a la actividad del diseño, que
vendría a tomar en gran parte el papel que venía desempeñando la artesanía. 87
Durante estos años también se dieron colaboraciones que
nacieron a partir de estos movimientos, dichas colaboraciones dejarían un
legado importante dentro de la vida cultural y dentro del sector creativo en
adelante.
Se reencontraron arte y diseño, actividades que se
encontraban distanciadas desde el renacimiento.
Se
crearon movimientos e instituciones que integraron artistas y arquitectos con
inquietudes paralelas.
Existieron ideales que surgieron
en la Bauhaus, tales como:
- La creatividad había de estar al
servicio de la sociedad entera y no de una clase.
- El artesano realizaba el ciclo
completo: concepción, elaboración y distribución estaban en unas mismas manos.
Hoy el diseño se limita a la primera fase. 88
Que el trabajo o lo esfuerzos creativos se encaminaran hacia
un fin colectivo fue lo
87 Ídem.
88 Ídem.
que trajo consigo un cambio en la mentalidad, tanto de los creadores
como de la sociedad en general, ahora conceptos como lo estético y el buen
gusto comenzaban a abarcar sectores de la población que nunca habían estado
incluidos y que nunca habían entrado en contacto con todo esto. Socialmente
esto representaba todo un acontecimiento junto con sus cuestiones de análisis
formal.
También lo que surgió de estas colaboraciones fue la
especialización y el trabajo en equipo, ya no quedaban todos los procesos en
manos de una sola persona, como era el caso de la actividad de los artesanos,
ahora además se incluía a la industria para tomar papeles decisivos dentro del
proceso de la elaboración de un proyecto, de hecho la industria tomaría el
papel para el lanzamiento de los proyectos a desarrollar.
Ya en
1949 R. Redgrave observaba cómo se interpretaba de un modo erróneo lo que era
el diseño: “El diseño tiene una doble
vinculación: por una parte, está ligado de manera muy estricta a la utilidad de
la cosa diseñada; por la otra, lo está con el embellecimiento y la ornamentación
de aquella utilidad. Por ello, para la mayoría de la gente, la palabra “diseño”
ha acabado por identificarse más con el
segundo significado que con su sentido global –o sea, con el ornamento como un
factor independiente de la utilidad y, a menudo, incluso opuesta a ella-. 89
Este es un punto de vista que nos habla en específico sobre
el diseño industrial, vuelvo a comentar al margen de esta investigación que la
teoría que existe en el diseño gráfico se encuentra anclada en teoría que
proviene de otras disciplinas o incluso otras áreas, en este caso proviene de
una disciplina hermanada, el diseño industrial. Es válida esta opinión para el diseño gráfico si se toma en cuenta
que al hablar de la cosa diseñada, el objeto, se toma a nivel simbólico o se
traslada mentalmente hacia una elaboración de diseño gráfico cualquiera.
Redgrave nos habla sobre dos aspectos en el diseño, la
utilidad de lo diseñado y la ornamentación. Nos dice que son dos elementos
presentes en un trabajo de diseño y que la gente en general asocia más la parte
de embellecimiento con el diseño y que
por lo general saca de la ecuación la
parte funcional. Lo cierto es que un diseño no puede existir sin ninguno de
estos dos factores, van ligados y ninguno se puede
89 Ídem, p. 93.
excluir.
Gracias a que la gente tomaba una postura para el fenómeno
del diseño fue que comenzaron los malos entendidos, el público se hacía una
idea a veces errónea de lo que era el diseño, entendiendo sus conceptos pero de
forma separada en la mayoría de las veces.
Parte también de la confusión en otros sectores de la
sociedad se debía a que en el arte existía una corriente llamada funcional art, la cual utiliza como
parte de sus materiales los objetos mismos de la vida cotidiana. El artista
dará en su trabajo y bajo esta corriente una apariencia de objeto pero que no
tendrá una función práctica.
Para André Ricard existe una frontera clara entre arte y
diseño:
“Al arte
pertenecen aquellas obras en que las formas o las imágenes se emplean como
vehículo para expresar emociones y sentimientos. Al diseño pertenecen aquellas
que utilizan formas e imágenes para culminar alguna función práctica.” 90
Con esto se llega a una de las conclusiones de gran peso,
tanto en el arte como en
el diseño se manipulan las formas e imágenes, sin embargo en
el arte la finalidad es expresar emociones y sentimientos, mientras que en el
diseño la finalidad es la función utilizando elementos que sean agradables a la
vista.
Cuando el diseño se adjudicó o tuvo la tarea de dar forma a
las cosas que nos rodeaban con el objeto de hacer del entorno una experiencia
fue cuando el diseño tuvo un propósito claro, un motivo para existir de forma
auténtica.
El diseño adoptaba y tomaba del arte estilos ya creados para
adaptarlos a la estética de su trabajo. De hecho esto sería un elemento que
sigue vigente hasta nuestros días, no ha pasado nada que haga que esto cambie,
al contrario, el fenómeno de la apropiación en el arte ha invadido también al
mundo del diseño gráfico.
El diseño es una actividad tan inmersa en las actividades
del hombre y está tan dentro
de la cultura, que se pueden determinar épocas a partir del
análisis de los objetos de diseño.
90 Ídem, p. 94.
El adorno tiene una historia dentro de la existencia de los
objetos, existía desde que se tiene registro de las primeras herramientas con
las que contaba el hombre. Con este adorno en el objeto se le añadía una carga
simbólica, teniendo de esta forma más significados insertos aparte de lo
simplemente utilitario.
Se va haciendo tan importante el adorno que va relevando la
parte funcional del objeto en donde se ha aplicado, comienzan a existir otros
significados y se abre paso al nacimiento del estilo y de la o las modas.
Mediante la moda y el adorno se quiera o no se cumple una
función social, la de definir territorios sociales, es como una credencial con
la cual se accede a grupos sociales, esto va ligado obviamente al sentido de
pertenencia y otras cuestiones, que la moda y el adorno juegue un rol es lo que
a nosotros nos interesa. También hay que decir que no es una generalidad pues
también hay tendencias diferentes en todos los sectores sociales, hay personas
que prefieren lo sobrio a lo ornamentado, esto obedece también a cuestiones de
gusto muy personales.
También el adorno ha estado sujeto a modas dentro de él, así
por ejemplo tenemos que durante el posmodernismo se observaron diseños más
coloridos, mientras que en el modernismo se había transcurrido por los simple y
lo no tan colorido. De hecho como bien se sabe, el adorno nos puede decir mucho
de las preferencias de las culturas y de su misma ideología, nos da muchos
datos de las culturas y enriquece el conocimiento entre ellas.
Algo en común, dentro de las muchas cosas que tienen el arte
y el diseño, es la parte de la inspiración, las dos actividades pueden
encontrar un motivo en cualquier cosa que se encuentre a su alrededor, además
de inspirarse uno al otro de forma continua. Esto es una verdad que no necesita
ser analizada mucho, ambas partes lo saben y conviven con ello de manera
amable; es uno de los pocos puntos en que no existe un conflicto dentro de este
tema de investigación.
Para que exista una inspiración solo es necesario llegar a
una reflexión y algo que nos de una reflexión es cualquier cosa, un objeto, una
actividad, una escena de la vida diaria, contemplar algo extraordinario y lo
más común, algo que tenga dentro de si un proceso creativo, esto realmente
inspira a las personas. Lo dicho, cualquier cosa es motivo de inspiración y
puede llegar en el momento menos esperado.
Entre arte y diseño existe una dinámica bajo la cual se
comparten público, muchas tendencias son conocidas fuera de los círculos
reducidos del arte gracias al diseño y sus aplicaciones. En este sentido ambos
se deben mucho, uno es conocido mediante el otro, sin importar cual sea el
orden.
El
cubismo fue una estética nueva que marcó poderosamente su época. Pero no
hubiera tenido esa resonancia pública sin los carteles que, inspirándose en
esta nueva estética, la dieron a conocer fuera de los reducidos círculos del
arte. Grafistas como Loupont, Cassandre, Carlu o Colin adaptaron este arte a la
publicidad. Fue gracias a los diseñadores gráficos que el público fue
asimilando y comprendiendo esa nueva tendencia artística. 91
Al
parecer el diseño, denominada como la disciplina creativa de la posmodernidad,
puede llegar a lugares e influenciar a personas que el arte no puede, esto
simplemente es gracias al distinto alcance que tiene el diseño en todas sus
vertientes. Tiene un margen de alcance mucho más amplio, se inserta en la
cultura de muchas maneras, en la moda, en los objetos, en la parte
publicitaria, en la cultura visual, etc.
Para el diseño esta retroalimentación con el arte y gracias
a que encontró inspiración en las cosas de uso cotidiano fue que se dieron
tendencias completas como el pop art, una tendencia que se encuentra claramente
dentro del mundo del arte pero que tiene una manufactura de diseño gráfico.
Sabemos que una creación de origen humano provoca admiración
y diversas emociones, sin embargo, también es posible encontrar esa clase de
provocación dentro de los objetos útiles, también ellos pueden ser bellos. Es
una belleza diferente, en el caso de que no sea del tipo artesanal, si es de
otro tipo entonces nos estamos refiriendo a una belleza de las formas, dado que
en este tipo de belleza recae la
expresión misma, esta belleza es de tipo funcional.
Recordemos que lo funcional como concepto es uno de los pilares del diseño en
cualquiera de sus formas.
91 Ídem, p. 97.
Para
que estos objetos sean bellos, sin haberlo perseguido de inicio al elaborarlos,
es
porque precisamente han alcanzado este valor por su
funcionalidad. Una vez alcanzada la belleza por la funcionalidad se dice que es
imposible separar lo estético de lo útil. Así es como nace conceptualmente gran
parte del estándar que persigue el diseño industrial, claro que para ellos es
un poco diferente el proceso, para el diseño industrial, el que los objetos
creados vayan a ser bellos es uno de los propósitos de inicio así como la
funcionalidad.
Se ha observado que en la naturaleza este tipo de perfección
estética y a la vez funcional existe, gracias a esto muchos conceptos
tecnológicos y estéticos han sido posibles, se le debe tanto a la naturaleza
que es imposible no mencionar que es una fuente de inspiración constante para
los diseñadores, no existe nada en ella que no sea indispensable y que no
cumpla con un propósito específico.
Para André Ricard está muy claro el hecho de que el arte y
el diseño tienen un origen común en la naturaleza del hombre, proceden de la
misma vena creativa, sin embargo para él existe una clara diferencia y es la
siguiente:
“Desde el
homo faber, arte y diseño han convivido
solapándose y completándose, el uno atendiendo las llamadas del alma, el otro
atendiendo la materialidad de la vida; éste más familiar y cercano, aquel más
altivo, mágico y distante. Y es en eso precisamente en lo que se diferencian.” 92
Ampliando este punto de vista es visible que la diferencia
está en la finalidad, es otro autor que coincide con esto. Parece ser que es
irreconciliable el hecho de que ambas orientan su trabajo a satisfacer
necesidades diferentes, en ello radica la
diferencia. También esta diferencia es la que hace que para
las personas sea más fácil entrar en contacto con el diseño que con el arte,
por diversas razones, el diseño es más cercano a la gente porque se encuentra
inserto en la gran mayoría de los objetos
con los que tiene relación, en lo que a la vista se le
aproxima y todo aquello que hace
del diseño gráfico una disciplina de comunicación, bajo la
cual y mediante su existencia es posible estar presente en un sin fin de
formas. Se puede afirmar que el
92 Ídem, p. 98.
diseño entra en la vida de las personas casi de manera
involuntaria.
El arte se encuentra en un lugar de acceso más lejano, para
entrar en contacto muchas veces lo que se necesita es cierta preparación, con
la cual no se tiene acceso de manera fácil, es una disciplina que no es vista,
desafortunadamente, como una materia esencial para la preparación de los
escolares en cualquiera de los niveles educativos. Entonces casi se requiere
una educación especial para saber apreciarla o pertenecer a cierto círculo
profesional que entre en contacto con él. Es un círculo selecto y lo bastante
cerrado para ser considerado de élite. Mientras esto no sea diferente,
permanecerá como “mágico, altivo y distante” para el público en general.
El arte se mantiene a si mismo alejado del público porque en
su mayoría habla únicamente de la experiencia del artista, parte de este dilema
es el que vive el arte y si analizamos un poco más veremos que al arte le
interesa muy poco lo que la gente opine. Pero parte de esto es precisamente el
encanto con el que cuenta, rehuir del público pero necesitarlo para subsistir
al mismo tiempo, es una relación de amor y odio. Que la gente no se vea
reflejada en la obra, que la obra no hable de lo que le sucede, que no entienda
lo que ve en la obra es parte del hecho de que el arte provoque que la gente se
aleje.
Por otro lado, el diseño se presenta en todos lados, sin que
la gente lo busque lo encontrará, muchas veces ni siquiera es percibido de
manera consiente por el público, simplemente existe para dar un mensaje. Si se
es consiente de su presencia llega a ser invasivo, el diseño se encuentra en
todas partes y en los lugares menos pensados, pasa a formar parte de la cultura
visual popular.
Un factor de alta relevancia es el factor de que el diseño
de autor vaya adquiriendo un espacio dentro del interés del público, para
algunos sectores también ya es motivo de colección. Este hecho es importante
porque abre un camino que ha sido buscado por muchos diseñadores y durante
mucho tiempo. En este debate de si el diseño puede ser considerado como un
objeto artístico es de gran importancia, el hecho de que existan sectores que
lo coleccionan hace que se considere de manera cercana al arte. Si es algo
admirado y deseado entonces tendrá un valor muy semejante a una obra de arte.
Para saber si esto es cierto habría que preguntar a quienes gustan de
coleccionarlo qué es lo que les atrae del diseño, esto con el fin de eliminar
la opción de ser un fenómeno más dentro del coleccionismo.
El diseño también hace que se demarquen territorios
sociales, poseer tal o cual cosa forma parte del sistema capitalista y clasista
de la sociedad.
Para André Ricard es a través de los objetos de consumo que “se
hacen evidentes tanto las tendencias estéticas como las actitudes ideológicas
y, al adquirirlos, la gente encuentra en ellos un modo de expresar tanto su
propia sensibilidad como su filosofía existencial.” 93
De cierta manera el
diseño es tomado como un estandarte para la gente, se identifica con él y hace uso
de él, tanto que se lo apropia, lo adopta como un código de identidad, lo
utiliza a su conveniencia y le da un valor especial.
93 Ídem, p. 99.